De Cachipay para el mundo: el McGiver de la naturaleza

Image

3 weeks ago

Cachipay, Cundinamarca. 30 de mayo de 2019.

 

“Ser guardabosque es la profesión más linda que conozco, que he tenido en la vida, y con la que quisiera morir”. Con esa pasión, es como describe Luis Neftalí Leguízamo su profesión, que más que un trabajo, es una devota misión que tiene por cuidar de las riquezas naturales.

 

Tiene 54 años, y vive en Cachipay (Cundinamarca). En el 79 llegó de Boyacá, para ser profeta en esta tierra, donde dice se enamoró completamente porque lo recibió como uno más. “En Cachipay encontré un paraíso que estoy protegiendo con pasión y convicción”.

 

Su tarea diaria es preservar las riberas del río, proteger los humedales y evitar que la gente no deforeste; labor que cumple mientras va recogiendo, en bolsas que carga en sus pantalones estilo militar, los residuos sólidos que otros dejan en las calles para que no terminen en las fuentes de agua.

 

El ‘tres’ es su número insignia, porque tiene tres hijas, lo dibuja en su cabeza y lo relaciona directamente con la naturaleza: “el árbol y el río tienen tres componentes vitales cada uno. El árbol como sombra, fruta y oxígeno; y el río como limpio, vivo y en su cauce”, señala.

 

Este ‘McGiver’ de la naturaleza, explica que una de las acciones más importantes que realiza, está en el nacimiento de uno de los principales afluentes del río Apulo, en la vereda Goteras; allá, junto con su compañero guardabosque de Anolaima, el ingeniero Alexánder, desarrollan programas de culturización, con los jóvenes de los colegios de la comunidad. “Los tres municipios, Zipacón, Cachipay y Anolaima, trabajamos unidos para proteger el río”, relata con orgullo.

 

Luis comenta que gracias a este trabajo en equipo se ha logrado reforestar la zona; se han sembrado varios árboles como: Cedro, Nogal, Guayacán, entre otros. Nunca puede quedarse de manos cruzadas, por eso en su tiempo libre, se dedica por cuenta propia a barrer las calles de su municipio. “Yo trabajo en eso, culturizando a mi comunidad. Me coloco mi overol azul y los domingos colaboro barriendo las calles, para llevar esa conciencia limpia y generar menos residuos sólidos para el río”.

 

Es tanto su amor por su tierra de adopción, que ha diseñado, él mismo, unos ceniceros en guadua para donarlos a Cachipay. “Muchos me dicen que para qué lo hago pero no, yo no voy a desfallecer, yo voy es para adelante” exclama con convicción.

 

Inventó unas bolsas verdes biodegradables, que son su granito de arena para ayudar a la naturaleza, las va dejando por donde camina, para que la gente las llene de basura, que él luego recoge. Con satisfacción relata “Esa es mi huella; una huella de limpieza”.

 

McGiver, el defensor de la naturaleza de Cachipay, todos los días trabaja sin descanso, cuidando y conservando ese lugar que lo conquistó, porque es consciente de que “esa es la herencia que le va a dejar a los nietos, bisnietos y tataranietos; dejar eso sosteniblemente equilibrado”, expresa a modo de reflexión, invitando a las entidades competentes a la unión para lograr descontaminar el río Bogotá, declarando ávidamente, que de la limpieza y pureza del agua, depende la vida del ser humano.

 

 

 

Etiquetas: Líder Social, CAR Cundinamarca, Noticias ambientales, Noticias Cundinamarca, Historias de vida, Qué leer, Historias cortas,