La profe Claudia: Una docente con corazón ambiental

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3 weeks ago

Bojacá, Cundinamarca. 23 de noviembre de 2018

 

 

A veces en nuestra labor periodística vamos con la intención de buscar una noticia y nos encontramos con historias de vida y ejemplos de entrega y amor.

 

Sucedió hace unos días cuando, como parte de las actividades del Comité interinstitucional de Educación Ambiental CIDEA de Bojacá, llevábamos a cabo una actividad de acompañamiento a una profesional de la CAR, en las escuelas del municipio junto a la alcaldía y la Asociación de Mujeres Recuperadoras; llegamos a una de las sedes de la Institución Educativa Nuestra Señora de la Gracia, en el parque principal de este municipio. Si bien todas las profesoras nos recibieron amablemente, nos causó curiosidad que una de ellas mostró especial interés por nuestra actividad.

 

No habíamos acabado de ingresar cuando esta mujer alta, delgada, de inmensos ojos negros, vestida con una bata de vivos colores, donde se veían figuras de plantas y animales, nos ofreció una taza de agua aromática, que sería una atención normal, si no fuera porque ella nos indicó que esas aromáticas eran producidas en el plantel. De inmediato nos llevó a un rincón del patio donde colgaban botellas plásticas recicladas y llenas de abono orgánico donde crecían las plantas aromáticas.” Es nuestra huerta escolar”, nos dijo orgullosa. “No tenemos mucho espacio, pero sí mucho amor”. Luego nos llevó hasta otro sitio del patio donde los niños jugaban en un recipiente cerca del suelo, cuando nos acercamos vimos que estaba lleno de cáscaras de huevo y ellos con un palo de escoba las trituraban. Ante nuestro asombro nos explicó: “Estamos fabricando remedio natural contra las babosas, estas cascaras las volvemos harina y no solo aleja las babosas que estaban acabando con las plantas de la escuela, sino que contienen calcio que fortalece las plantas”

 

Pasada la charla con los alumnos, esta inquieta docente nos invitó a subir a su aula y como si no fueran suficientes las gratas sorpresas de ese día, llegamos al pequeño salón donde sus alumnos, muy educados, nos recibieron con aplausos. Allí nos mostró el trabajo manual que hacen a partir del reciclaje: Árboles de navidad, lámparas, y otros adornos.

 

¿Pero quién esta sinigual educadora? Se llama Claudia Patricia Pulido. Nacida en Fusagasugá, desde hace 11 años, por concurso, es docente de grado segundo en esta institución; Aquí conoció a quien hoy es su esposo quien labora en el área de bachillerato; tienen tres hijas, pero ella dice que todos sus alumnos son sus hijos.

 

Aunque siempre ha sido defensora del medio ambiente, es ahora que junto con su esposo está haciendo una maestría en educación ambiental en la Universidad de Cundinamarca Juntos están trabajando sobre una propuesta que quieren dejar plasmada en el PEI de la institución: “Agricultura Ancestral”. Se trata de vincular a personas mayores que sabían de técnicas de producción de alimentos sin dañar la naturaleza. Aplicando esa tesis surgió la huerta de las aromáticas y el remedio a base de cáscaras de huevo para combatir las Babosas. Y son muchas más las que tiene para aplicar en un futuro si reciben el apoyo necesario.

 

Claudia es encantadora, tiene una linda energía que transmite a sus pequeños alumnos. Junto a su esposo y sus hijos trabajan como familia dedicada a la docencia, basada en el cuidado del medio ambiente.

 

Insiste en que siempre se debe contar con la experiencia de los mayores y ese cruce de saberes con los niños dará seres humanos destinados a salvar el planeta. Pero aún falta mucho, lo dice con tristeza.” Como docentes debemos reforzar nuestra tarea diaria, especialmente en el tema de cambio climático, donde aún no hay la suficiente conciencia”

 

La profe Claudia sabe que ya no está sola, va a hacer parte del CIDEA municipal para trabajar junto a la CAR y demás entidades que lo integran, entregando sus valiosos aportes y experiencia, para que a su vez tenga un punto de apoyo para que esa labor anónima, callada y casi solitaria de sus valiosos frutos.

 

La profe Claudia seguirá enseñando, seguirá amando a sus pequeños y seguirá siendo parte de ese ejército de hombres y mujeres que luchan día a día por enseñar a cuidar la naturaleza.

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