Leticia Ramiro Correa, una ambientalista que aventura sobre ruedas

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2 months ago

Chocontá, Cundinamarca. 25 de julio de 2018

 

 

Más conocida como “Lety”, como la llaman sus amigos, cansada de la contaminación y de la vida agitada de la ciudad, decide salir de su país y buscar nuevos horizontes. A  pesar de que en su país natal no se incentiva el uso de la bicicleta como medio de transporte ecológico, siempre tuvo en mente recorrer el mundo montada en uno de esos caballitos de acero. Esa nueva aventura la emprendió rumbo a Colombia, tierra que la enamoró desde un principio y en donde actualmente construye sus sueños.

 

Durante esos recorridos, que solo se pueden disfrutar gracias a la libertad y el pedalazo que se da en una bicicleta, conoció a Carlos Reina, un colombiano que con sueños similares viajaba en bicicleta por Sur América. Fue entonces en agosto de 2016 cuando iniciaron juntos esa aventura. Lety, sin titubear, tomó su bicicleta color amarillo, adornada con la bandera de su país y una maleta de 20 kg y en compañía de Carlos, comenzaron a pedalear por diferentes calles, playas y ciudades por cerca de 6 meses hasta llegar a su destino actual; Cogua, Cundinamarca.

 

La primera parada de su recorrido desde su natal Brasil, fue en Minas Gerais, un lugar que se caracteriza por la riqueza paisajista en medio de la biodiversidad de flora y fauna. Después llegaron a la Carretera Real, uno de los tramos más inclinados y complejos de la zona. Con la ansiedad de llegar rápido y acortar un poco el camino, pretendían ir en tren hasta el Espíritu Santo, pero la compañía ferroviaria les impidió llevar las bicicletas, incluso desmontadas y encajadas, razón por la cual cambiaron de ruta para tomar por el nordeste, pedaleando hasta la ciudad de Bahía Brasil.

 

Calles destapadas y zonas de alta dificultad hicieron parte de los recorridos de Lety y su compañero de aventura. Y así sucedió, pedal, tras pedal, lograron atravesar municipios de Brasil como: Sergipe, Alagoas, Pernambuco, Paraíba hasta el Río Grande de Norte y llegaron a Belém, donde tomaron un barco que los llevó hasta la ciudad de Leticia, en el Amazonas.

 

Fueron 12 días entre el espeso e imponente bosque de nuestro país montados en su bicicleta, recorriendo y abriendo paso para tomar rumbo hacia la cordillera de lo Andes y de esta manera, llegar al municipio de Cogua, Cundinamarca, ubicado a 45 km del norte de Bogotá. Lety con una hermosa sonrisa y con el brillo de sus ojos verdes asegura: “Cuando llegué a Cogua sentí que fue amor a primera vista, que este era el lugar donde me tenia que quedar”.

 

En este viaje pasaron buenos momentos, pero también por algunas preocupaciones, Lety recuerda: “uno de los miedos más grandes que tenía era que se acabara el agua y el alimento que cargábamos, ya que muchos municipios no cuentan con agua potable, una problemática que aún muchas personas no reconocen. Otra de las dificultades de este viaje fue cuando llegué a Salvador Bahía (Brasil), me enfermé de dengue; sudaba, tenía escalofrió, mucho malestar general, pero gracias a los cuidados de Carlos y de las personas que conocí en el camino, logré recuperarme”.

 

Después de esta larga aventura de 6 meses, Lety y Carlos aseguran que valió la pena todo el esfuerzo, ya cuentan con una hermosa finca donde están construyendo su casa, lugar donde vivirán junto a sus vacas, cabras, gallinas y perros. Pero además, iniciarán con el programa de conservación de Agua y Suelo PROCAS de la CAR Cundinamarca, donde aprenderán sobre las técnicas de agricultura y ganadería de conservación como: cultivo de maíz en labranza mínima con cobertura permanente, la renovación y mejoramiento de praderas con arados de cincel vibratorio, la importancia de los abonos verdes y la materia orgánica en el suelo y sobre los beneficios del árbol y su manejo en la producción agrícola y pecuaria.

 

Después de los kilómetros recorridos, tal vez las varias caídas y el ímpetu de su espíritu aventurero que deja cada uno de los “pedalazos”, Lety , fiel a todo lo que sea una aventura adicional, comparte un mensaje no solo desde su experiencia de viaje en bicicleta, también en la lectura de sus palabras que salen de su alma con el camino recorrido atrás y del gusto y amor por esta tierra: “Colombia es un hermoso país que todos debemos cuidar, ya que cuenta con una riqueza natural única, la productividad de sus tierras, sus hermosos ríos y lo más importante, la sabiduría de sus campesinos.  Soy orgullosamente brasilera, pero Colombia se ha robado mi corazón. ¡Te quiero Colombia!

 

 

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