“Misión cumplida, alcalde”

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4 months ago

Bojacá, Cundinamarca. 20 de junio 2019

 

 

El pasado 13 de junio fue un día especial para el municipio de Bojacá. A menos de un kilómetro del casco urbano, en las renovadas instalaciones de la planta de tratamiento de aguas residuales, la actividad era febril: mientras la planta con su tecnología de punta funcionaba, sin generar el más mínimo olor, y metros más adelante, por un canal, salían las aguas perfectamente tratadas hacia la laguna El Juncal, que por primera vez en la historia no recibía lodos ni carga contaminante; en la zona verde y el área administrativa todo estaba listo para el acto de inauguración de las obras de ampliación y optimización de dicha PTAR: carpas, sillas, sonido, banderas y todo lo que el protocolo para la ocasión exigían. La mesa principal la ocuparon el director general de la CAR, Néstor Guillermo Franco González; la alcaldesa del municipio, Gloria Marcela Gaitán Chiriví; el secretario de ambiente del departamento, Eduardo Contreras; y el jefe de gabinete departamental, Roberto Salazar Perdomo.

 

En las sillas dispuestas para el público y otros invitados en primera fila, se destacaban dos personas de edad adulta, vestidas de riguroso luto: don Manuel Gaitán Y doña María Chiriví de Gaitán, padres del alcalde Juan Carlos Gaitán Chiriví fallecido hace un año y quien gestionó junto a la CAR, la terminación de esta obra vital para tratar las aguas servidas de los 11 mil habitantes del casco urbano de Bojacá, como parte de las acciones para dar cumplimiento a la sentencia del río Bogotá.

 

En silencio, escucharon las intervenciones y luego la lectura del decreto de la CAR, mediante el cual, en un homenaje póstumo, se bautizaba la planta con el nombre de su hijo amado.

 

En las mentes y corazones de estos dos campesinos Bojaquenses, comenzaron a rodar los recuerdos de su único hijo, el que alegró su hogar, el niño bonachón y alegre que les dio tantas alegrías como ejemplar estudiante, cuando les entregó el diploma de bachiller de la IED Nuestra Señora de la Gracia, y más adelante el título de ingeniero químico. Cada día era para el joven Juan Carlos un paso de superación, como su especialización en educación ambiental y desarrollo de la comunidad, los cargos que ocupó tanto en el sector público como en el privado, especialmente en la Gobernación de Cundinamarca.

 

                         

                                                                           Juan Carlos Gaitán Chiriví (Q.E.P.D.)

 

Jamás descuidó a sus viejos. Era común ver a sus padres paseando del brazo de Juan Carlos, asistiendo a la misa dominical en la Iglesia San Lorenzo ya que son devotos de la Virgen de la salud.

 

Cuando les manifestó que tenía la intención de ser alcalde, le apoyaron en la campaña y celebraron alborozados y orgullosos su triunfo. Comenzó entonces para él una febril actividad de casi 24 horas ya que decía “son solo 4 años y hay mucho que hacer”. Sus funcionarios lo recuerdan como el jefe comprensivo, pero estricto y exigente; la comunidad como el alcalde sencillo y trabajador; y sus padres, como ese hijo maravilloso que nunca los descuidó.

 

Entre los grandes proyectos de Juan Carlos, estaba precisamente la PTAR de su municipio, obra que estaba estancada. Por ello emprendió las gestiones con la CAR para que fue una realidad. Realidad que no alcanzó a ver terminada, porque por esa entrega y ese trabajo permanente por su municipio, descuidó su salud y una traicionera y letal enfermedad, se lo llevó a los 40 años, en la plenitud de su vida.

 

Golpe doloroso para Bojacá, pero en especial para don Manuel y doña María, quienes tuvieron que sepultar a su único hijo, al querido Juan Carlitos. Se inició entonces una campaña relámpago para la Alcaldía, que favoreció a su sobrina Gloria Marcela, y dos meses después de la muerte de su hijo, en medio de lágrimas, le colocaban a ella la banda como alcaldesa.

 

Todos estos recuerdos desfilaron pos sus mentes mientras transcurrían los actos de inauguración de la PTAR. Al finalizar fueron llamados para descubrir la placa donde, con el nombre del querido alcalde, quedaba bautizada esta obra. No lloraron, seguramente porque ya no les quedaban más lágrimas, no pronunciaron palabra, porque en el ambiente estaba el vacío de quien debiera haber inaugurado esa obra.

 

Luego, de la mano de su sobrina y del director de la CAR, caminaron unos metros hasta el mural donde dejaron plasmada su huella como símbolo de un nuevo futuro para el medio ambiente de Bojacá. Miraron sus manos pintadas de blanco y después de varios meses esbozaron una inocente sonrisa. Posteriormente estuvieron presentes en la siembra de árboles a cargo de estudiantes de varios colegios, entre ellos el plantel que vio crecer a Juan Carlos. Allí, en cada pequeño árbol plantado, en cada gota del agua que ya limpia y tratada corría hacia la laguna, estaba el espíritu de Juan Carlos Gaitán Chiriví, el hijo, el amigo, el gran alcalde.

 

Cuando don Manuel y doña María abandonaban el lugar se fundieron en un abrazo con su sobrina la alcaldesa Gloria Marcela Chiriví, quien solo atinó a decir: “Misión cumplida, alcalde Juan Carlos”

 

 

 

 

 

 

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